“No es bueno que todo suceda como deseamos”, dijo Bossuet
Y, sin embargo, tenemos la exquisita capacidad de soñar (es más, no hacemos otra cosa) y darles forma a esos deseos, moldearlos a nuestro completo antojo hasta hacerlos realidad…y justo entonces, no sabemos si sucede como hemos deseado o deseamos cuanto ha sucedido…
¿Acaso nos acostumbramos con asombrosa celeridad?, ¿o es que disfrutamos porque nos concierne?, ¿o simplemente porque cualquier traba nos obliga a crecer y el esfuerzo gratifica?
Mañana me espera otra cita con el deber apremiante del semisótano, esa urgencia que nos devora y nos vapuela y nos devuelve más rehechos si cabe. Y el caso es que, parece increíble pero en el fondo (y no tan profundo)…adoramos esta vorágine vital en la que nos hallamos inmersos, aunque cueste comprenderlo…
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