Aturdimiento. Es la única resultante de la incoordinación, cuando ni mente ni cuerpo responden…entonces, sencillamente, hay que dormir, dejarse arropar entre las sábanas hasta que el reloj interno (o la guardia rural) marque la hora precisa…
Y desaparecerá la febrícula, las mialgias, el malestar, el vértigo, las náuseas…pero no la tozudez, lástima…
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