Ayer: Dejé el día en blanco a modo de tributo, como en un ritual sagrado en el que toda la tribu guarda absoluto silencio y cada cual, a su modo, en su fuero interno, hace un ejercicio de instrospección.
Fue el último día de rotación ORL y el balance, objetivamente, si bien no fue neutro, se inclinó levemente hacia lo positivo, sin duda, porque los conocimientos previos, honestamente, eran inferiores a los actuales, lo cual no cambia mi particular predisposición hacia el campo que abarca la especialidad, en el que, por cierto, volveré a profundizar el domingo: adjunto, De Palacio, y yo, como residente de referencia, con busca de guardia…
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