Como augurara el anillo encendido que abrazaba anoche a la luna, llovió. Y tornó aguanieve con la sierra impasible de fondo, el timbre intermitente de pacientes, algunos justicados, otros no, como decía Rusiñol, “si no pudieran contar sus enfermedades, hay muchos que no estarían enfermos”. Y la tarde fría, gris, amenazante, culminó con una cena improvisada petit comité, como antaño, Cris como nexo único y excusa…
Reconforta el abrigo de los amigos, aunque el cansancio nos tenga presa, aunque concluya antes de medianoche la velada. Hacia tiempo…”oye…gracias por poner la casa, gracias por alimentar nuestro cuerpo y nuestra alma, como siempre”-llama adrede para agradecerlo, “A vosotros”- respondo, “a vosotros” (Que sin vosotros no soy nadie, no soy nada…)
Velada
Marzo 22, 2008 · No hay comentarios
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