Viernes, viernes, viernes…me repito desde que amaneció bien temprano. Y estoy pletórica, (¡viernes!), porque tengo un billete de ida y vuelta al paraíso, para trabajar, bueno, pero en el paraíso. La sesión del lunes aún inconclusa, aún por redactar para ser más precisos…el fin de semana promete un intensivo como los de antaño, con una buena taza de café (o varias a lo largo del día), ropa cómoda, silencio absoluto (quebrantado por un abrazo o por un intrusismo de Kera, Geo o Maya) y dedicación plena…
Promete, sí, promete. Pero en el paraíso todo tiene otra dimensión…