Tal vez no sepas consolarme, tal vez no encuentres las palabras acertadas, tal vez nunca conozcas el camino para aliviarme…pero tu abrazo anoche estremeció el alma…
Y esta mañana, como si tal cosa, en la rutina de la puesta en marcha, la ducha, el desayuno, las noticias; un zumo de naranja y un “hay café recién hecho”, me devuelven lo que tanto soñé: mi hermana