Me devuelves en clave arcaica el aliento, la palmada en el hombro, el guiño certero. Mis artes no son las comunes, posiblemente tengas razón, aún ando en el camino del aprendizaje…saber manejarme en mi esfera profesional para camuflarme, y no perder el resto de habilidades…que todas las armas curan…(o, al menos alivian. Y no es sino ése nuestro destino. Aunque el alivio no sane, nos hace más llevadera la existencia, sin duda…)
“Otros, creo sinceramente, serán más hábiles en arrancar al bronce un hálito de vida, transformarán rostros de mármol en rostros con vida, discutirán mejor las causas, medirán con compás los movimientos del cielo y predecirán el nacimiento de las estrellas. Tú, (…) recuerda que has de imponer la costumbre de la paz, has de perdonar a los vencidos y someter a los soberbios. He aquí cuáles serán tus artes…” (Virgilio. Eneida;VI:847-51)”