Llueve. Llueve y huele a asfalto, no a tierra mojada, ni a chimenea, ni a alfombra de hojas secas. A asfalto y paraguas de colores; pero sí que hay niebla, y cubre igualmente las ramas de los árboles poderosos, que aquí son las Kio y los cuatro puntos cardinales aún en construcción. Se intuye entre todos la silueta de la pequeña Paz ajena, en el camino de vuelta. El parabrisas incansable vuelve a limpiar la luna de nuevo, sin el menor esfuerzo, como un acto inconsciente, y las gotitas de lluvia siguen acariciando imperceptiblemente el cristal hasta nublarlo. Para continuar la dinámica de la clase, ella suspira medio en broma: “I´m very tired!”. Y yo susurro: “me too”.
Hay días que se hacen tan largos como semanas, como meses completos…y, posiblemente, en nuestro fuero interno, sabemos el porqué, aunque no queramos encontrarlo…
0 responses so far ↓
There are no comments yet...Kick things off by filling out the form below.
Deja un comentario