Domingo plomizo de Abril. Extrañamente juntas. Te espero en ayunas para celebrarlo y buscar periódico y desayuno, como si de un juego de niñas se tratase, en la orilla del mar encontrar las conchas y las piedras secretamente hermosas y atractivas enterradas en la arena revuelta…Irónico paralelismo, la arena y las aceras, los encantos de mar y el periódico del kiosko cercano, el salitre y el café con tostadas…
Junto a la ventana, cada una despliega su parte del botín, las hojas impresas. Yo subrayo a Vicent, con la taza caliente entre las manos y la vieja costumbre tirando de las comisuras de la sonrisa, por el mudo placer de leerte: “Las heridas que se arrastran desde muy lejos envueltas con los años son las que nos definen siempre y al final nos permiten alcanzar la dignidad en medio del naufragio”
Y en ese silencio compartido irrumpe una pareja que se aproxima, visiblemente fatigada de un reciente amor matutino, y se sienta a la mesa, con esa complicidad natural que sólo gozan los amigos íntimos. La conversación fluida, a dos, a tres, ausente el cuarto, entregado a un artículo inminente por redactar, bebiendo parrafadas en inglés sin despegar las gafas de media montura del papel y garabateando esquemas con tinta negra, participando como por inercia de lo que se comenta, como si el sexto sentido se resintonizara a colación, pero siguiendo ensimismado en ese otro mundo, el de los genios. Las casualidades son los pequeños regalos sorpresa de la semana…¡Qué gusto de amigos!
1 respuesta hasta el momento ↓
la maga // Abril 21, 2008 en 2:35 am
casualidades…
Asumo las palabras de Vicent y las creo, no sólo por su palabra, si no por ser parte de experiencia y dura, de corteza de árbol viejo y sabio, de cosas que aprendí, que sé ahora, después de todo.
Aguien me dijo que los seres heridos, son los más peligrosos, porque no tienen miedo
besos noctámbulos
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