Se rodó, estoy segura…
Pero no lo recuerdo. No recuerdo el momento exacto del largometraje en el que la banda sonora tocara su bis de melodía en pentagrama celestial y las corcheas, semicorcheas, fusas, negras, blancas y silencios bailaran de gozo mientras la protagonista, un yo en primera persona, dijera “sí quiero”. No lo recuerdo. Me esfuerzo, hago memoria, en un ímprobo intento llego a la fatídica conclusión de que no, es en vano, no puedo recordar haber presenciado la imagen desde el cómodo butacón de la última fila, porque no incluyeron la escena en el estreno. Pero estaba en el guión. Y accedí. Aunque no consiga rescatar la instantánea, consentí. Y todo esto es el resultado de un mínimo gesto vertical y gracioso de la testa, tal vez no muy firme, tal vez rozó el “bueno…” y he aquí la consecuencia…la desorbitada consecuencia…
¿Realmente necesito forzar tanto para sentirme plena?, ¿realmente me satisface el maratón, la entrega absoluta, los esfuerzos, los insomnios, los agobios, las soledades…? En este punto negro que se cierne…I´m not sure…