“Pero hay un rayo de sol en la lucha
que siempre deja la sombra vencida.”
“Pero hay un rayo de sol en la lucha
que siempre deja la sombra vencida.”
Busco en el historial http://www.woncaeurope2008.org y espero que el logo resurja de la pantalla en blanco (”Overcoming the distance” Family practice-bringing the art of medicine to the people) y el “Welcome message“
“Dear colleagues,
Turkish Association of Family Physicians welcomes you to Wonca Europe 2008 Conference which will be held in Istanbul, Turkey, on September 4-7, 2008.
Working together with National Colleges, European Network Organizations and Special Interest Groups we aim to come together in largest collaboration possible also with a large number of Turkish colleagues. Even with attendance beyond Europe, we will have the opportunity to find out our similarities and differences in a comprehensive scientific program.
Istanbul, at the south-east end of geographical Europe, where Europe meets Asia, where cultures and civilizations meet, will be the ideal place to discuss “Overcoming the distance”. Looking at the other continent, with all its beauty, just a few hundred meters away, within minutes to reach, will make us think again about how far really “the distance” is.
We will be looking at various aspects of our discipline thoroughly, from many different view points, but to learn from each other, in order to bring our distance as near as possible.
The challenge is ahead of us, to have a WONCA Europe Conference with more than 4500 colleagues and also making it a long remembered one, both with its Scientific and Social events.
We welcome you all and we are sure you will enjoy being in Istanbul”
Resoplo y sigo. Otra taza de café enorme y humeante en este domingo saliente de guardia, preludio de verano. Parece un episodio de despersnalización. No es un como si no fuese conmigo, como si no fuese yo; es que no va conmigo, no soy yo. Es una certeza. Y, hasta que no llegue el momento de pisar esa tierra y esa cultura, si es que llega, la incredulidad y el asombro me mantienen ajena al revuelo…como ocurre con todos los demás compromisos que he ido aceptando por inercia, que se han ido suponiendo me pertenecian, sin cuestionarlo sin quiera, sin preguntármelo (aunque seguramente no habría sabido negarme, ¿no habría querido?). Supongo que es otro de los mecanismos de defensa, como rescaté una vez de Bernard Shaw:
“La habilidad para camuflar la realidad con el fin de mejorar las posibilidades de sobrevivir abunda en el reino animal. Por ejemplo, algunas serpientes inofensivas exhiben la pigmentación de culebras venenosas y reciben un respeto inmerecido por parte de sus rivales. Los zorros en peligro simulan estar muertos para despistar al agresor, y los chimpancés cojean visiblemente en presencia de un macho dominante para salvar el pellejo…”
Mi mecanismo de defensa es siempre el mismo: pasar inadvertida y no dar crédito a las circunstancias hasta que no tornen tangibles, como buen signo de tierra…al fin y al cabo, nada es definitivo…
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Horizontal; la palabra más deseada. Promesa de cuatro horas; de 1 a 5, de 5 a 9, que traducidas a la realidad, se reducen a 3 y media, con suerte, mientras consigues huir del entramado del semisótano a los ascensores de la diagonal. Finalmente son tres, cuando giras la muñeca izquierda y empujas la puerta granate del pasillo de la novena, saludas a las manecillas precisas del reloj adelantado y suspiras a la línea de tímidas lucecitas que se extiende en el horizonte de ciudad borroso que dejan intuir los cristales medio entumecidos del pasillo, como si de una línea de costa se tratase: la ciudad deseada que el marinero sueña desde alta mar y contempla ensimismado en la distancia, sin hallar el momento preciso de pisar tierra firme, sin lograr ajustar cálculos, vientos y mareas, pero trazando firme en su cuaderno de bitácora el ansia de arribar, como si del abrazo de un amante se tratara, el deseo irracional y poderoso de alcanzar la obsesión que nos devora el alma…
Y apenas descansan los párpados un puñado de minutos, porque la mente deja rienda suelta a la psicosis, y uno a uno se suceden los fotogramas del día, las situaciones límites, las absurdas, las imposibles, las conversaciones…y se funden realidad y ficción, dualidad que al cuerpo agita, al son del timbre ensordecedor de la REA que aún palpita en el tímpano pellejo de tambor, fraccionando el sueño de cinco en cinco minutos…
4:55, sin que la alarma parpadee, silencio el móvil, fiel compañero, y estiro huesos cansados, contractura, desvelos. Sacudo el vello erizado de los antebrazos y desprendo las pestañas, de ambas orillas hermanadas, que ya consciente desciendo a las profundidades del SS y allí espera Diana, mi diosa Luna, mi virgen blanca que dulce abraza y protege…
La suerte va conmigo, aunque nunca la vea…
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