Nadie conoce cuánto cuesta la negación…es un valor en alza. Dices “no” y todos insisten, sin detenerse a pensar cuán medida o valorada fue la postura, cuán meditada la decisión. La negación al placer en pos del trabajo no suscita ningún tipo de satisfación, como pudiera pensarse en sentido masoquista, al contrario, supone un nuevo replanteamiento, una nueva pugna con la duda…¿estaré haciendo lo correcto?, ¿merecerá la pena? Sobre todo, cuando los frutos son tan escasos, la tierra seca y yerma por mucho que uno se afane…
Os agradezco el desvelo, la preocupación, las buenas intenciones…me encantaría estar, salir, entrar, hacer, disfrutar…pero no insitáis, ya duele por sí sola la renuncia…
No es tozudez, es una mezcla extraña de convicción e instinto…
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Eu // Mayo 5, 2008 en 4:34 pm
Cada persona sigue un camino a lo largo de su vida, camino que va evolucionando y del que en gran medida nosotros tenemos el control, o al menos en parte. Por ese camino, van pasando personas y situaciones. Las personas, una veces permanecen largo tiempo a nuestro lado, compartiendo situaciones, vivencias,… y las situaciones pasamos a clasificarlas como rutinas y novedades. Las novedades pueden ser percibidas como positivas o negativas. De las negativas mejor no hablamos en este momento, pero las positivas pueden descomponerse a su vez en oportunidades y sorpresas. Las oportunidades podemos resumirlas como situaciones que se nos presentan y que pueden ayudarnos a forjar el camino que llevamos.
Como todo en esta vida, no es tan fácil de clasificar debido, sobre todo, a que el mundo en el que nos movemos es físico y como tal, los sistemas son analógicos y multivariable. Para seguir un camino, una oportunidad, un deseeo, … se han de sacrificar cosas, se ha de luchar,… como resultado, unas veces se quedará el sabor de boca agradable, pese a lo sufrido y diremos que habrá merecido la pena. Otras, en cambio no estaremos tan seguros. Este mundo analógico y multivariable es difícil hasta de intrepetar.
Todo esto me lleva a expresarte mi pena por sentir tan cerca tu camino del mío, sin llegar a tocarlo, sin entrar en él. Pero como siempre con la subjetividad de que no pasa nada, que nada hará que la ilusión decaiga. Sigues siendo mi querida Raquel, si no he estado en tu camino es porque no ha podido ser, porque no era el momento. Sé que influye el sentir que te comprendo, te respeto y te acepto tal y como vas eligiendo tu vida. Sé que ese sentimiento a veces hará que me quede para el final aunque esté cerca en las personas que te importan. Y seguirá siendo así, porque quiero que así sea, aunque en un momento puntual una daga atraviese mi pecho, mi devoción es tan grande que no deja cicatriz. Tal vez obtenga respuesta, o tal vez no, eso no importa, sé que estaré en tu corazón y me llevarás contigo, aunque no lo sepa, lo sé.
La única pena que tengo es no saber más cosas de tu vida, te haces adulta, te pasan tantas cosas,… Sé que ahí está tu blog, siempre que puedo me gusta asomarme un rato, pero no es lo mismo, la sensación de ahondar con un palabra, una mirada, una caricia,… eso no existe. No obstante, me recuerda tantas cosas increíbles que no hacen más que reforzar sentimientos. Bueno, mi querida amiga, no me demoro más, necesitaba escribirte estas cuatro ideas que aunque no hacen falta tampoco están de más. Esperaré, no lo dudes, lo haré con la mayor de las ilusiones, te recordaré con mis más dulces sueños y cuando llegue el momento te recibiré con la mejor de mis sonrisas
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