Por mucho que se arregle, no acierta a confundir las ojeras con el maquillaje prestado, para la ocasión. La soledad viste de rojo, enfundada en color hiriente como particular homenaje al luto que guarda por la realidad. Zapatos de tacón-cuña y rebeca color tronco. Melena encrespada y al aire, que dejar espacio al libre albedrío de toda forma de expresión, oculta el dolor…Rebelde y decidida sonríe, guarda las frases, no sabe si para nunca o para después. Agarra el bolso y las ganas y se aleja…riendo la confesión a aquel novio adolescente, para sus adentros. Aquel que un arranque de sinceridad le aconsejaba “que pidiera ayuda cuando lo necesitara, porque si no, nadie era consciente de la necesidad, del estado de ánimo…que todos los cercanos estaban ahí para apoyarle, para brindarle cuanto estuviese en su mano…pero que si ella no hablaba, no se sinceraba, no decía abiertamente…nadie tenía la obligación de adivinar…”
2 respuestas hasta el momento ↓
Juana // Junio 9, 2008 en 8:13 am
He recibido un e-mail que dice que hay tres cosas difíciles de decir: “Te quiero” “Lo siento” y “Ayúdame”. Curiosamente la que más me cuesta decir, es esta última.
rqgb // Junio 9, 2008 en 3:37 pm
A mí también…La primera, dejo que el corazón sea quien la utilice, la segunda se me escapa a la mínima y la tercera se me resiste, pero no por soberbia…quizás para no molestar…
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