Ahora sé por qué, ahora sé por qué la llaman la costa dorada: porque el sol juguetea con la arena irisándola, haciéndola reír, bajo las aguas transparentes titilan los granitos parpadeando al Lorenzo, meciéndose en las mareas y dorando la orilla…como si fuese un simple juego…
(No sería nadie sin mar)