Regresa de la consulta y llama, alegre como de costumbre, aunque arrastre el cansancio del turno doble, de la escapada de fin de semana, nos acompaña, como siempre, con el “sí” pronto y dispuesto, a lo que fuere…ahora es el “primum vivere” lo que nos mantiene en vilo, que nos han negado el sustento por avería; y no es que se eche de menos, es que se ansía el agua cuando no se tiene…
Ellos llegan después, recién aterrizados del país vecino casi, con un pequeño obsequio sonoro para cada una: “La vie en rouge”, y la serenidad reflejada en las mejillas. La distensión se acomoda camarada entre nosotros, como sucede por costumbre cuando nos reunimos. La complicidad, las miradas que lo entienden todo, las frases que apenas dicen lo que esconde el alma, las sinceridades brindadas en breve sumario para ponernos al día, los planes futuros…
Por algo…es por algo que son los incondicionales…