De mudo y tácito acuerdo, como dos viejos conocidos que respetan sus gestos, sus manías, sus tiempos propios y muertos, da dos golpes secos. Abro la puerta, invito a pasar con una leve inclinación de testa y un ademán de camaradería. Responde tocando el ala de su sombrero, como tararease “La Pradera”, y se adentra. Y espera en el ángulo del sofá sin prisa alguna. De cuando en cuando se acerca, se asoma por encima del hombro, curiosea. De repente un arrebato le alcanza y me zarandea, danzando conmigo por la pequeña estancia que hace las veces de estar, de comedor, de salón, de “todo un poco”. De otro cuando me abraza por la espalda y me susurra que es tarde…
Hasta que se cansa, baja a la calle y desaparece, dejándome las llaves del reino onírico sobre la mesa…por si acaso yo voy antes…él ya volverá…
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En este silencio de horas muertas… « Rqgb´s point of view // Septiembre 17, 2008 a 5:02 am |
[...] en la cuerda floja, sigo haciendo equilibrios, esperando a [...]