Existe el limbo. Y tiene nombre propio: Temp. Está en alguna parte remota de mi ordenador, es como un espacio maldito a donde se autoexilian algunos archivos para vagar sin rumbo fijo a traición…cuando menos lo espero, desaparecen y se esconden ahí, en la “isla de Temp”, mientras yo me desespero rastreando todo el pc en pos de la información perdida…
Pero ya aprendí el camino, brújula en mano y aunque terminen apareciendo y retornando mansamente al redil, aunque sea “temporal” (porque de ahi proviene la palabra, de “Tem”, raíz de “temp-oral”, tiempo ¿para hablar tal vez?), da que pensar…quizás sea la luz que parpadea en el cuadro de mandos avisándome de que hay que detenerse para repostar…o quizás sea el momento de darle una oportunidad a Mac…