La llamada se demora con los detalles, contando anécdotas de la guardia, la ICC secundaria a una FA con RVR que derivaron con diagnóstico de ICTUS, la sepsis de origen urinario con hipotensión que los urólogos se resistían a sondar y los intensivistas se negaban a aceptar sin sondaje, la hipoglucemia farmacológica “porque se confundió de pluma”, los comentarios de los abuelos distraídos con las ocurrencias del personal sanitario (a falta de otro divertimiento), el desayuno con mi adjunta favorita que nos invita “porque es su santo”, la visita fugaz a Úrsula, la paciente estrella del verano a la que toda la planta adora…cuando por fin pregunto en sentido inverso y el júbilo la delata: “¡¡Me han llamado!!”, un sábado de puente a las once de la mañana…
Y comparto ese saliente sin pensármelo, con mi otra incondicional, porque también la han seleccionado para el máster y esa noticia merece celebrarse por todo lo alto, aunque el “año escolar” venidero apremie y augure horas intensas y trabajo arduo, ahora mismo la ilusión lo anula todo, no sólo por poder hacerlo, sino por hacerlo juntas…el mejor trabajo en equipo.
Y la fotofobia, y el cansancio mordiendo traviesamente los gemelos y la nuca, y el sueño impreciso, y la desinhibición frontal del saliente amenizan el café ritual al sol en la terraza del “Manila”…