La discusión comenzó hace días. Yo defendía a la diosa. Ella dudaba. Anoche, desde Olot, su voz risueña y alegre me concedió el placer de la afirmación y compartimos los grandes momentos familiares, en los que abuelo nos enseñaba el nombre de las estrellas, cuando éramos niñas, o nos contaba anécdotas…pero se me olvidó decirle que esta noche, habrá danza de planetas en torno a ella…y, lo más importante, la gran suerte de familia que tuve…que tengo…
Las noches de verano son grandiosas…