Apareció a traición, entre los apuntes de vuelta; la libreta de pastas negras. Más de la mitad de las hojas arrancadas, otra tantas con anotaciones en los márgenes, con esquemas de fisiología , fotos sueltas y recetas en folios turquesa. Entre el pastel de miel israelita y los secretos del Tabule y el Pesto, emerge la “Noche de nieve” de García Montero, mezclada con mis propios garabatos:
“Asume tus errores. / Visto para sentencia queda el tiempo / de las manzanas y la luna blanca. (…) ha marcado sus huellas. Las conoces / sabes qué significa / dejar de amar, dejar de ser amado, / sentir que los minutos se corrompen / en el embarcadero de la vida. / Y llega hasta el final, / mírate frente a frente. / Pero luego / ten orgullo y valor, no digas nada / sino en presencia de tus abogados / que se llaman memoria, realidad y deseo. / Porque todo concluye, pero nada se calma. / Que no puedas perder lo que perdiste no da tranquilidad, sino vacío.”
exactamente, vacío..
sabes llegar dónde otros ni siquiera pueden intuir..
te debo tanto
No me debes nada…sólo quiero compartirlo contigo, si te apetece, si quieres, si puedes…
Me alegra infinito saberte…Gracias por volver