Rqgb´s point of view

Café moka blanco

Agosto 26, 2008 · 3 comentarios

“…para ti. Y para mí: Chai Tea Latte”-que no dice, pero deja sobre la mesa. Porque vas más allá, porque las palabras se sobrentienden. Y un gesto hace por mil de ellas…

Gracias por el café…y por estar…

Categorías: Amigos · Me

El timo

Agosto 26, 2008 · 1 comentario

No como glándula ni órgano linfático, sino como deporte nacional, como describe mi venerada RAE:

1. tr. Quitar o hurtar con engaño.

2. tr. Engañar a alguien con promesas o esperanzas.

Y es que, el negocio de las farmacéuticas es impresionante…porque, como es sabido, de la receta prescrita al producto recibido hay un abismo; a veces, insalvable. Tanto es así que hice la prueba por mí misma…

Y casi a punto de desprenderme del pijama verde favorito, estiro por enésima vez las medias de compresión que han ido descendiendo hasta las rodillas…Curiosa fuerza de gravedad la del acierto del mancebo que irónicamente pensó que ¿para qué vendérmelas con blonda?…y yo no reaccioné hasta que me las hube puesto para afrontar la guardia: “Más vale esto que nada…”

Y ya se acabó…otra más…

Categorías: Comentarios de la realidad

SCA

Agosto 26, 2008 · 2 comentarios

Sé que fuera amanece por las manecillas del reloj…

Abandono despacio la REA hacia el Box 1 tras la camilla custodiada por celadores, ángeles amarillos de la guarda, papeles autocopiativos en mano, hoja de tratamiento y pegatinas rosa de identificación (¿por qué serán rosas?-me pregunto). Esta vez la familia no aguarda, su mujer está en Ucrania, me cuenta, y prefiere no avisarla hasta mañana. Me guiña el ojo cómplice y se ajusta las sábanas verde-quirófano sobre el pecho dolorido, cubriendo los electrodos precordiales. Y los pasillos vacíos son los únicos que responden, haciendo resonar como un eco lejano los movimientos a nuestros pasos. Todos pecamos. Todos reincidimos en el mismo error, en el “no querer molestar”, “no querer preocupar”. Cuando si les preguntamos a la otra parte, la “parte contratante” como dirían los hermanos Marx, se irritarían, se obcecarían en “saber, en estar, en que les hicieran partícipes”, aunque no pudieran hacer nada…”querrían estar ahí”. Todos queremos estar ahí…

“¿Ha aprovechado que su mujer se ha ido de vacaciones para ponerse malo?”-sale espontáneamente haciendo que se ría el paciente indefenso, “…no vaya a ser que se enfade…”-prosigue la broma. Y el “típico tópico” distiende la situación, porque la risa, sin duda, es la mejor medicina, una dosis de humor para sobrellevar la situación.

El parpadeo rojo de los 5 ml / hora en la bomba de perfusión de soli alivia paulatinamente la presión, la disnea, la fatiga…alentado por el cuarto de cloruro mórfico. El brazo dorado del paciente emerge de entre los cables y vías y me agarra fuerte el antebrazo “¿Los baños de sol son malos para el corazón doctora?”. Y le sonrío. Estas son las curiosas apreciaciones de la súbita mejoría, nos fijamos en minucias, en detalles incongruentes para otros pero que a nosotros son los primeros que nos precoupan al “volver en sí”. Y me cercioro: 87 años, IABVD (Independiente para las actividades básicas de la vida diaria) como les gusta a los geriatras que reseñemos en las historias la situación basal, y un moreno homogéneo de piel tostada al sol envidiable. “No creo…no se preocupe por eso ahora”-le respondo. “¡Qué alivio poder respirar!”-añade y continúa bromeando, sintiéndose libre y afortunado de haberse zafado de las fauces…”¿Se le ha aliviado el dolor?”-reconduzco la conversación, pero el “¡si yo no he tenido dolor!” me interrumpe. “De acuerdo…sí…esa presión, esa angustia que nos contaba…”-me retracto, que la apreciación ya sé que les molesta a los afectos cardíacos…debe ser que la angustia es tan poderosa que debemos designarla con propiedad…que no es lo mismo, no lo es, la opresión, que la presión, que la fatiga, que la disnea, que la angustia, que los pinchazos, que la desazón…no es lo mismo…

Desde luego que no, estoy plenamente de acuerdo…

“Sí, ya casi no tengo angustia”-afirma llevándose la palma diestra al precordio. Asiento y le pido a mi enfermero “Guille, por favor, repítele el electro”. Y me desplomo en uno de los asientos azules, por fin libres, forzando las dioptrías en la penumbra. Las 6 y más. Restan menos de dos horas para concluir y sé que fuera amanece…

Categorías: Guardias