Por fin, encontré la ocasión, sin forzarla, también bajo las luces fluorescentes del metro de Madrid…
Y volví…
A la gran manzana, a ese laberinto inagotable de pasos, a las letras, a los rascacielos…que, “en última instancia, era lo único que pedía a las cosas: no estar en ningún sitio“, como diría el propio autor…
Por qué parece que queda tan lejos??? No hace falta que lo diga, porque es una certeza: volveremos, ¿verdad?
Verdad…
Volveremos a NYC y a otros muchos rincones, por cierto, ya va siendo hora de explorar nuevos territorios…¿no? Ve pensando…