No sé por qué (o sí) no puedo desprenderme de esa sensación pegajosa de escepticismo, de ese sentimiento generalizado de decepción, de frustración tal vez de no hacer prevalecer esa atención primaria en la que se cree, en la que se lucha a diario y tener que comulgar con el sistema impuesto…
En la mente bailan todas las ideas, las EBAs, los sistemas privados, los públicos, las necesidades con las realidades…lo que se pensaba que sería con lo que es realmente, el pasado-presente-futuro de la Medicina de Familia que no estamos escribiendo sino nosotros, relevándonos de manos, o a varias manos, cada cual con su grafía, cada cual con su pulsión, cada cual con su legibilidad…
Y, alfinal, por mucho que dudemos, que nos empeñemos, todo sigue su curso…mejor o peor, oregular, o el que le corresponde…