Rqgb´s point of view

Esquema

Enero 11, 2009 · 1 comentario

(Sala 2B)

Cama 14: Por tercera vez se arranca las vías y la sujeción de un punto (cintura), se convierte en cinco, mientras ella grita como una posesa que “…quiere morirse, que quiere irse, que la dejemos en paz…”

Cama 16: Mira fijamente el techo mientras su hijo procura dar la espalda al espectáculo para que su padre no sufra. Me acerco a darles el alta; la sonda está colocada, los digestivos han sido, como siempre aquí, encantadoramente eficientes, y se marchan a casa. “¿Le parece…? En casa se está mejor que aquí…” le intento tranquilizar mientras acaricio su hombro. Esboza una mueca en la cárcel de la tetraplejia y su hijo, imagen y semejanza, me ofrece un sincero gracias, pleno y profundo. 

Cama 13: Vuelve a convulsionar mientras su madre histérica le abraza y no nos deja actuar con la celeridad que quisiésemos. El paciente se multiplica y potencia en paciente+familiar. Retirarla, guedel, valium y controlar situación…

Cama 15: Trombosis de miembro superior izquierdo, en varón menor de 70 años, sin antecedentes de interés, asustado no sólo por su brazo…y con razón.

Cama 18: Procedente de residencia. Inventario de escaras y soledades. 

Cama 20: Accidente de tráfico. Fractura de varias apófisis espinosas lumbares, hematoma lumbar, scalp, anemización de 5 puntos. Observación hospitalaria 24 horas.

Cama 21: Observa la situación asfixiada en un broncoespasmo que satura al 81%, primer ingreso en urgencias, primer evento de salud, primera experiencia en el” submundo” con vida propia…

Cama 22: En busca de su identidad, intenta dar conversación a todo el que transita por esas cuatro paredes de la sala 2B.

Y vuelve a gritarme, ahora directamente a mí, que quiere irse de alta, una y otra vez sin descanso. Intento explicarle que no puede, que supone un peligro para ella misma, que está intoxicada, que se ha intentado suicidar y que bajo ningún concepto puede irse. Y no alega, impone, nuevamente, “que quiere morirse y eso es asunto suyo, de nadie más…“, a voz en grito. Miro a la cama 16 y pienso en lo injusto que puede parecernos el mundo en ocasiones, la infinidad de por qués…

No tiene sentido. Por mucho que quiera no va a entrar en razón. Y repito, serenamente pero con demasiada claridad: “Es asunto tuyo y de la gente que está a tu alrededor, que te quiere y que te aprecia. Y ahora, mismo, es asunto mío, porque eres mi responsabilidad mientras estés en la urgencia y no te voy a dar el alta bajo ningún concepto. Supones un peligro para ti misma y lo sabes. Mañana te valorarán los psiquiatras, esta noche la pasarás con nosotros, así que procura calmarte que no eres la única paciente y necesitamos atender a los demás“- le respondo, aunque no quisiera, tajante y con una seriedad-sequedad que incluso a mí misma me sorprende, sobre todo el discurso-verborrea, la imposición de-esto-es-lo-que-hay, que tanto detesto pero que a veces es lo único que nos queda…

Ella se calla, me mira desde el fondo de sus ojos corridos de rímel y desafía. Acaba de llegar otra camilla de la REA, con una telaraña de vías y cables, el bip constante del monitor nos rescata del duelo de miradas y vuelvo al ritmo incansable…

Categorías: Guardias · Otro enfoque de la medicina

1 respuesta hasta el momento ↓

  • salva // Enero 13, 2009 a 4:26 pm | Responder

    reales las situaciones, reales los pacientes, qué reales las vivencias. Es cierto lo del submundo. Cuando llevo varias semanas sin visitarlo y de pronto entro pienso: joder, el infierno tiene que ser algo parecido a esto: mucho dolor propio y ajeno, dolor por dentro y por fuera, mucha gente con la mirada perdida, y las enfermeras comiendo pipas y leyendo el Hola.

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