“El dentista me ha dicho que le traiga el análisis a mi médico de cabecera porque con este colesterol no puedo estar…“-extiende soberbia la “prueba del delito” sobre la mesa, orgullosa de “tener algo”. “Y tiene que tratarme“- concluye triunfante. Por inercia me fijo en esa cifra alarmante, un mísero colesterol total de 256, eso sí, desglosado en sus pertinentes fracciones, al menos.
Edad, TA, ¿fumadora? y anoto cuidadosamente las cifras de colesterol en la pestaña del Calcumed para imprimir su SCORE y que le diga a su dentista o al médico pertinente, que su riesgo es ínfimo, con todo lujo de explicaciones le cuento todo cuanto significa y lo que implica, riesgos-beneficios…y un largo etcétera.
(Llegará un día en que las neuronas mueran de inanición…)
¿Hasta cuándo nos seguirán poniendo a prueba? Unos y otros…
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