Usamos crecer la mayoría de las veces cuando nos referimos a ese proceso interno (o externo) de evolución positiva, sin casi pensarlo. ¿Abusamos, podríamos decir, del verbo crecer, cuando en realidad deberíamos emplear madurar? Y no me refiero solamente a un acto que acontezca durante la residencia (que también) y en el que me incluyo, porque, ahora que me detengo y lo pienso, en realidad no sé si fui consciente antes, pero…es cierto…solemos decir “crecer un poco más“, cuando es obvio. Según la octava acepción de la RAE, crecer es:
8. prnl. Dicho de una persona: Tomar mayor autoridad, importancia o atrevimiento.
Por defecto es distinto, por definición…”Crecer es obligatorio, madurar es opcional“. Volviendo a las raíces, madurar:
5. intr. Adquirir pleno desarrollo físico e intelectual.
¿Tal vez no nos atrevemos a pronunciarla porque no sabemos precisar si hemos alcanzado el debido punto de meditación o la sazón a los frutos?, ¿posiblemente nos complacemos con ese crecer que nos dota de experiencia y atrevimiento para seguir afrontando los avatares de la vida? Sin duda, madurar es más hermoso (y complejo), aunque a veces no depende de nosotros, lo uno o lo otro, el madurar o crecer…¿o sí?
Me quedo con Facundo (Cabral):
“Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser, será, y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida…“
3 respuestas hasta el momento ↓
Juana // Marzo 23, 2009 a 8:52 pm |
Yo también me quedo con Facundo Cabral.
“Haz lo que amas” …. en ello estamos.
salva // Marzo 29, 2009 a 10:59 am |
si..el tal facundo, a pesr de tener nombre de pipas con sal, pensaba con la cabeza, me quedo con sus ideas.
Rotulo: Día del libro « Rqgb´s point of view // Abril 23, 2009 a 11:57 pm |
[...] Abril 23, 2009 · No hay comentarios La baja prolongada por la conjuntivitis, una semana solamente y parece eterna, forzó la despedida…Dejé mis tres llaves de la consulta impar, que tanto me ha dado, sobre la mesa sin decir adiós, para mi erre pequeña, que las cogió con guantes para no contagiarse, sonriente y radiante, crecida en su último año, receptora del traspaso de poderes; y yo soñando con volver y temiendo el calendario, que se agota, y puede burlarse una vez más de mí…y yo tendré que rehacerme, recomponerme y sonreír…para seguir adelante, aprendiendo a cada paso, madurando… [...]