Difíciles. Todos. Porque exigen capacidad de adaptación, maduración, previsión…y no sé cuál de todos los ingredientes nos faltan, pero intuyo que muchos…
En el pequeño salón de actos de traumatología, aquellos que hace menos de un mes fueran mis compañeros, coerres, erres pequeños (y que lo siguen siendo, porque esas credenciales-lazos invisibles, nos mantendrán unidos de por vida, con ese vínculo inexplicable-código de honor de “erres”), se sientan incrédulos, molestos, enfadados, traicionados, decepcionados, en los cómodos sillones abatibles, mientras el jefe les explica la realidad actual, el RD 183/2008, y el debatido punto 3, del artículo 15, capítulo V:
“La supervisión de residentes de primer año será de presencia física y se llevará a cabo por los profesionales que presten servicios en los distintos dispositivos del centro o unidad por los que el personal en formación esté rotando o prestando servicios de atención continuada. Los mencionados especialistas visarán por escrito las altas, bajas y demás documentos relativos a las actividades asistenciales en las que intervengan los residentes de primer año.”
Y acto seguido, respondo al tropel de dudas, recriminaciones, aportaciones y esclarecimientos del plan de acción y contingencia para transformar la urgencia y que el R1 no cubra las consultas, porque no está preparado, obviamente, aunque todos hayamos pasado por ello…y pese a que en el fondo todos saben que es lo que debe ser, cuesta asumirlo; porque siempre habrá damnificados, la promoción-puente, y peor aún, siempre queda el amargo “podría haberse hecho mejor”, sin duda…sin duda…
Y antes, desde Febrero del 2008…