“We’ll never, we’ll never have to lose it again…”-que diría Cohen, que dirías tú…
En las guardias todo se distorsiona, pero hay cosas que no cambian, sensaciones, instantes fugaces, recuerdos lacerantes…
Y nunca entenderé los comentarios jocosos, off the record, nunca, nunca, el sarcasmo en torno al caso clínico, la broma fácil, las lindeces fuera de tono…y eso encontré, una vez más, al verte, a ese otro lado que diría Cohen, que dirías tú. Y sonreí para mis adentros, sólo para mí, porque sé lo que reviste el cariz del brabucón, la falsedad, la coraza que esconde la timidez y la esencia, pero hay cosas que no cambian, en la manada, hay cosas que están mejor así…
Volví para cerciorarme, que eras tú. Regresé para comprobar que ya no teníamos nada que perder, bendito-paso-del-tiempo, porque todo era cenizas y cicatrices, si las hubo, apenas tan imperceptibles que cuesta reconocerlas…quizás no teníamos tanto (o nada) que perder, quizás no perdimos demasiado, como quiera que sea, Cohen, ya no tenemos que perderlo otra vez.
A mí también me gustaría abrazarte, decirte gracias y adiós. Y no estar…como en la crónica rara de un dolor de siempre. La gracia estriba, curiosamente, en que dudo que nos volvamos a cruzar. Sólo te deseo (mentalmente pues nunca llegará a pronunciarse) un ojalá, ojalá que te vaya bonito, aunque no sea dulce, aunque no sea de Klimt, que no te guardo rencor alguno, que ya ni me importa…
(Aunque sólo tú y yo sabremos la verdadera historia…)