Y atesorando grandes momentos, pequeños detalles, visitas de los (mis) residentes, cafés a deshora y cococolas de madrugada, risas, llantos, abrazos…recuerdos, presente, vida, futuro, sueños, planes, confesiones…y pacientes, pacientes, pacientes, casos, personas…que no está reñido trabajar con ser feliz, con disfrutarlo…
Permíteme robar la instantánea, inmortalizarla, para siempre; permíteme decir una vez más, os llevo conmigo, aunque esté manido, os llevaré conmigo, siempre, siempre, siempre…
Vosotros, volad, volad alto, que donde quiera que esté os contemple planear el cielo, cruzar los horizontes, que ya sé que haréis historia. Y yo sí, yo os aplaudiré desde mi butaca de última fila…
¡Suerte!
La última es dura, triste e irrepetible. Pero la sensación de libertad posterior es indescriptible…La vida a tus pies con todo el tiempo del mundo para disfrutarla…