El favor

Media guardia prestada, 12 horas, con busca de especialista ardiendo en el bolsillo en mitad de la sala 1 caótica. Tensiones, llamadas, residentes ausentes, otros que no contestan (o no quieren contestar)…”Raquel…”

Y Raquel acepta otro favor más…duplicando la guardia…

Hasta que las pelotas que apenas rozan las palmas de las manos, con nombre propio, eso sí, conciencia, ética, responsabilidad, ideales, compromiso…de repente toman conciencia súbita de la gravedad que les atrae, con una fuerza inusitada, y se suicidan masivamente en caída libre, en un gesto de solidaridad inesperada…

Y dejo de hacer malabares. Pronuncio la negación y me planto, que mañana estoy de guardia también y quiero hacerlo a mi forma, aunque nadie lo entienda…

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