Libros

Quería verla, sabía que la operaban por la mañana y deseaba abrazar a la mujer que bailaba con las mentes. Aunque no me apetecía atravesar de nuevo aquellos pasillos del Hospital, profanando recuerdos, la educación de antaño palpitaba: “haz cuanto dicta el corazón…pero nunca sin un presente”, por eso hice incursión entre las estantería repletas a media tarde…

La elección siempre es arbitraria, sobre todo para aquellos que gustan de las letras. Nos dejamos aconsejar por la intuición, por lo que nos sugiera un título, por un autor, por el color de las pastas, por la contraportada, por las tres líneas dedicando la obra…nos guiamos por una pulsión interna que decide por nosotros. Fue “El Mar”, el mejor regalo para una convalescencia: un poco de mar para hacerlo más llevadero…

Pero en la búsqueda, cedí a la tentación. Abrí al azar, coqueteé con volúmenes vírgenes, me deslicé entre viejos conocidos, busqué entre líneas…y descubrí algunos versos de Gelman que había olvidado. Repitiendo viejos ritos, cierro los ojos y dejo que el tomo se desgrane por donde guste; siempre acierta, aplíquese a la realidad falta esgrimir a pie de página:

“Ella se sienta sobre mi corazón y la presión / provoca lágrimas / no de tristeza o de espanto / tampoco de alegría / entonces / …” entonces, cierro acariciando las pastas negras, para no destapar la caja de los vientos…a nadie le interesa…

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Amigos, Comentarios de la realidad. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s