Cena de cuatro

El vestido verde, a juego con las ojeras. Otras sandalias prestadas de verano. Cuatro a la mesa. Conversaciones en off. Estar sin estar, no sentir sintiendo, querer sin quererlo…

“…yo no salvo vidas”-continúa aquel que se desenvuelve a ojos cerrados en las profundidades humanas. “Las urgencias vitales en cirugía…”-prosigue, mientras yo entro y salgo de mi mundo. Admiramos aquel terreno que nos es ajeno, aunque en el nuestro la destreza nos distinga (o no), pero como es el que nos pertenece, apenas lo valoramos…sin embargo, somos una pieza más, tal vez no tan valiosa en momentos claves, pero una más en ese engranaje perfecto, sin la que no podríamos avanzar, en la que cada cual aporta su esencia. Aunque, en este caso, añado: “Yo te he visto operar…y…”

Y la cirugía sigue sin tener palabras…

Se alejan, cogidos de la mano, tan hechos el uno al otro que nos hace sonreirles las espaldas. Deshacemos el camino de regreso, compartiendo los silencios, mañana el deber apremia…

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2 respuestas a Cena de cuatro

  1. la maga dijo:

    soy un ser invisible y es tan raro, querer estar ahí, que me puedas tocar..dulce niña

  2. M dijo:

    Sí que son estas piezas valiosas, imprescindibles en el engranaje, cierto, pero dotadas de valor individual, único. Y os distingue, claro, no sólo la destreza, no sólo eso…

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