Su carta, sus palabras, sus ausencias…y nuestros destinos cruzados imposibles…

He recibido otra carta

La leo a deshora, pero no el fragmento, la versión completa, buscando ese espacio a solas donde nadie pueda interrumpirme, para poder leerte con calma, entre líneas, varias veces, para no perderme los detalles ínfimos, entre párrafos, para poder intuirte, para poder saberte…

(…) Te entiendo. Las palabras de Townsend no pueden ser más acertadas. Todo transcurre demasiado rápido. No da tiempo a situarse en algún lugar, en algún paisaje, en ningún encuentro. Sólo hay huecos. al menos en mí. Cada vez más. Las ausencias me acompañan todo el día y acaban habitándome de tal forma que al final sólo soy eso. Ausencia.

No encuentro mi sitio. Vivo en mi casa de aire. Sujeto un corazón a contrapeso. Me anuda un grito de corbata. Refugiada en una prisión de diez minutos. No doy un sólo paso en esta Tierra.

Dos partes hay en mí, o quizás cientos, o soy otra laura, o estoy vencida, o el hueco que soy se llama nombre y tiene las posibilidades de rodillas.

No puedo tocar nada sin moverme, sin que en mi paso pise alguna esquina d e una tierra labrada, sin agotar las suelas, sin lloverme, sin empapar el transcurso de otros dados.

Una parte sería de loca, la loca de la casa que fuí siempre. E iría allí, ya sabes, cruzaría océanos y restos de marfil, o los cimientos, de lo que fue esta torre.
Y cruzaría para llegar a los acantilados de su nombre. Para poder gritar mi corazón y devolvérselo.

(..) Otra parte de mí exacta e inmovil, se sienta sobre un piano de cola, que está alojado en la cuenca intacta de un párpaddo sin sueño, calada hasta los huesos de esta lluvia.. (..)

Sé la loca de la casa, mi niña, lucha porque la vida es corta y no sabemos, porque nada se acaba ni es mentira,
porque vivir es sólo no salvarse..

sólo un río que va hacía el mar con los brazos abiertos, un mar que abrazará a ese río, porque así es el mar, y así es el río que ha de abrazarse a ese mar..

Buenas noches”

Quisiera decirte tantas cosas…podría contarte tanto…debería…deberíamos…

Deberíamos concedernos una tregua y sentarnos frente a frente, que sobre el tablero de cuadros bicolor la partida ofrece siempre juego intenso, lo sabes, a nuestros ojos, a los ajenos, pero no estaría de más que las damas negociaran unas “tablas” para poder respirar…

(O sólo para abrazarte, medio segundo, y confesarte en un susurro al oído: “…te echo de menos…”)

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Una respuesta a Su carta, sus palabras, sus ausencias…y nuestros destinos cruzados imposibles…

  1. la maga dijo:

    te quiero
    gracias por abrazarme, por hacerme sentir de este planeta, por hacerme sentir que aún es posible

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