Así nos va…

Las aguas de un mismo río no se aprecian con idéntica claridad en ambas orillas; en cada cual la luz se refleja de distinta forma, los matices ofrecen diferente profundidad y las piedrecillas del fondo se dimensionan según nuestra posición.

Igual ocurre en las interconsultas. Como residente, tienes la oportunidad de apreciar la situación desde ambas vertientes, desde el punto de vista del especialista, desde el punto de vista del tutor (que, por cierto, es otro especialista). Y, desde esa privilegiada perspectiva puedes opinar; opinar con fundamento (que no gratuitamente, es bien distinto). El río sigue siendo el mismo, pero según qué orilla, según qué ojos…

El pobre paciente va de su ambulatorio al centro de especialidades o al Hospital porque su médico le ha dicho que lo haga, en este caso, argumentando sus motivos; en otros, a petición propia, en otros a demanda/exigencia (que hay de todo); hay múltiples tipos de derivaciones, aunque el especialista siempre lo achaque al criterio del MAP, como ellos suelen decir. El enfermo puede dar fe de ello, porque escucha improperios de ambas partes, seguro, y yo también, como espectadora en ambos frentes puedo atestiguar. Y así, van y vienen, y vienen y van; muchas veces sin ni siquiera saber qué ocurre, qué le están haciendo y por qué…a veces sí, a veces saben más, a veces saben lo justo…pero otras veces, sepan o no, no lo entienden. (Y yo tampoco). A este señor, en concreto, le acaban de dar de alta de reumatología con una pauta de corticoide “que ya valorará su médico“, sin un informe actualizado de la evolución de su patología, sin un nombre del facultativo o número de colegiado que lo haya atendido (al que dirigirnos), su prescripción, ni mucho menos, su diagnóstico. Irritada pienso que “para qué, que a quién le importa hombre…si para eso ya estamos nosotros, para ir adivinando, explicándole a los pacientes, orientando, tratando (no siempre, es cierto, pero en muchas ocasiones ocurre…)“. Hace poco menos de dos semanas, otra señora, devuelta de cardiología, derivada preferente por una típica angina de esfuerzo. Regresa, por supuesto sin informe. Con un holter e idénticas directrices…”no tiene nada de importancia…ya le dirá su médico lo que tiene que hacer…

Y entonces, su médico piensa que tal vez se haya equivocado en la derivación y en lugar de ir al centro de especialidades, se van al centro comercial…

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