La reina de Marco Polo

Me esperó, paraguas en mano, a que acabara la reunión. Me saludó sin aspavientos, sin excesos, sin demasiada energía, ojos de lluvia. Y caminamos por la bulliciosa Fuencarral hacia El Mercado de la Reina, un oasis gastronómico en el centro de la jungla, que pretendíamos inaugurar para celebrar el reencuentro. Pero la demanda de clientes superaba el espacio común, y tuvimos que desandar hasta Vázquez Mella, y cruzar el lazo rojo hasta “el Óscar“, como dirían tus amigas, pero que no lo es en realidad, sino el lounge del hotel, Restaurante Gift, otro territorio neutral, de luces indirectas, donde sincerarnos…

Al volver, deja junto a mi portátil el último artículo de Javier Cercas: “Chéjov y la farsa” (digno de otro post) y me apremia, para que hoy duerma algo más…

(Aunque no me deje, gracias por cuidarme)

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Una respuesta a La reina de Marco Polo

  1. M dijo:

    Queda pendiente esa visita al Mercado… y lo seguiré haciendo, aunque no te dejes.

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