Mi gran privilegio de hermana: María

Nubes de despedida también, alzo la vista al salir del ogro hospitalario. Un cielo gris plomizo que no mengua, atravesando el parque norte cubierto de hoja ocres y pajizas de otoño, esquivando maratonianos veloces del cross popular, que recorren los 7800 metros de cada año.

Arrastro serena soledades y tarareo, como hace mucho, mi selección de melodías favoritas. No cedo a la tentación de pensar en círculos concéntricos, ni en incidir en los minutos intensos de las 24 horas previas, sólo me concentro en respirar, dejar que el balanceo de los brazos acompase el cuerpo y los pies me guíen autómatas por el camino que bien conocen, de vuelta a casa, que esta vez sí que lo es y no sólo porque estés esperando al desayuno y al periódico, la nueva compañía, y la sorpresa de reforma, sino porque celebro que estés. Y estoy deseando abrazarte, contarte y compartirlo contigo, como antes, como siempre…

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2 respuestas a Mi gran privilegio de hermana: María

  1. rqgb dijo:

    Por cierto, la reforma impresionante…¡¡me encanta!!

  2. M dijo:

    Re-decorando las vidas… como bien dice la publicidad. Aire nuevo para esa paz recién adquirida, para nueva etapa, para recobrar energías, para seguir adelante. Gracias, no hay palabras, no las hay.

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