Burocracias, incompetencias, calidades…y consecuencias.

La llamaron nada más aterrizar. Motivo: Cirugía programada. “Vaya donde siempre le controlen el sintrom…¿el ambulatorio? Sí, allí…que le den la pauta y el domingo se viene por admisión para ingresar, que la operan el lunes…

Ella pide cita a primera hora. Impecable se presenta, como siempre, educada como ya no se estila, y nerviosa. Más aún cuando le preguntamos el tipo de cirugía, ¿mayor?, ¿menor? En su fuero interno se debate, ¿acaso ella debía saber que había diferentes cirugías?; no, sin duda, no, eso era el colmo. Lo único que le importa es que ella no puede perder tiempo, que en “la privada” eso no pasa, que la masificación es la causante de tales despropósitos, que la pública es un desastres, repite sin cesar, que no queremos hacernos cargo, claro, prosigue, claro, luego si pasa cualquier cosa nadie se responsabiliza…y comienza su discurso en círculos concéntricos, como viciosos, de los que no hay forma de substraerla…(me abstengo de opinar ahora, en este post, y entonces)

(La crisis hace estragos…)

Nos limitamos al protocolo, a lo que se debe hacer, a lo que nadie se ha preocupado…y fotocopiamos la página 15, adjuntándola a la interconsulta donde le pedimos amalemente al cirujano, especifique el tipo de intervención que se le va a practicar, puesto que si es como presuponemos, “mayor”, por la pluripatología a pesar de su edad media, el control debe hacerse siempre hospitalario, así aparece resaltado en la guía del área y en numerosas reseñas, que nadie se ha molestado en comprobar antes de avisar a la paciente…ni el anestesista, ni el cirujano, ni el que llamó (sea quien fuere) para avisarle de la intervención…ni siquiera en advertirle del tipo de cirugía…¿tampoco ella preguntó? De nuevo las quejas a primaria, los entuertos, los desaguisados, el paciente de acá para allá, como un mensajero víctima-verdugo-quejándose…

(La burocracia también -hace estragos, quiero decir-)

Y va a La Paz. Y vuelve. Y el cirujano (supongo) , también amablemente, ha contestado que el pocedimiento será una cirugía mayor. Y a pesar de que especifiqué, recuerdo perfectamente, que en el caso de que lo fuera la paciente debía ser controlada hospitalariamente por el servicio de hematología, caso omiso. Ella vuelve irritada, el-hospital-ya-se-sabe, y vuelve a entrar en trance de circunloquios. Mi tutor, se arma y acoraza de una paciencia inusitada y busca en la maravillosa palm algún número mágico de contacto…Y, ¡milagro!, por una vez y sin que sirva de precedente, ese móvil de hemato responde…y se soluciona el problema, después de idas y venidas del paciente, de dos consultas en una misma mañana, del pertinente tiempo empleado y energía y de la incompetencia de los compañeros…¿tan difícil era haberlo hecho bien desde el principio?, ¿tan difícil colaborar para no marear al paciente? Es impresionante…

Espero no descubrir bajo esas letras a algún conocido, tal vez por eso ni me fijé en la rúbrica, para no montar en cólera y sólo pensé en pobre paciente, pobre sistema, pobre sobrecarga de la primaria, patito feo que todo lo soporta y sigue adelante, luchando, sobreviviendo, demostrando su valía a pesar del desprecio…

Y la culpa, siento decirlo, es de todos…

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