La llamada

Aguardó paciente en el fondo de una taquilla del sótano de ese monstruo hospitalario al que adoro. Llegó a mí un sábado prestado de guardia, pijama verde-vestido verde, previo a la cita. Sin embargo, no pude llamar hasta pasadas las fechas señaladas, porque sé del dolor de los vacíos…

¿Mari Carmen? Tal vez no me recuerde, soy Raquel, una médico residente que atendió a su madre en la Urgencia…Sólo llamaba para agradecerle el detalle…No tenía que haberse molestado…

Ella volvió a la Urgencia, ese lugar inhóspito donde nadie conoce a nadie, donde un nombre se pierde en los pasillos (máxime de un residente de familia que sólo lo transita para hacer un par de guardias al mes, porque el R4 estipula que el 75% de este servicio de atención urgente sea extrahospitalario, según el Programa de la Especialidad). Preguntó por mí. Me buscó. No cesó en su empeño (que desconozco si fue en exceso, sólo mucho o tuvo suerte) y…encontró a alguien que me conocía. Curiosamente, tropezó con mi hada…según me contó por teléfono en aquella misma guardia. No quería dejar reseña alguna, no quería rubricar el presente, ni firmas, ni direcciones, ni nombres, ni teléfono…para no comprometer. No sé cómo, le convenció. Tampoco me extraña que la convenciera, porque ella lo puede todo. Y junto al envoltorio de terciopelo negro, encontré una tarjeta…

…con que volviera a dar las gracias era más que suficiente, porque nadie lo hace…lo demás es un exceso, no debía…“, quise continuar, pero no me dejó: “…sí que debía, nadie la trató jamás con usted, de esa forma, con ese cariño, con esa dulzura tan especial…” 

Me guardo el resto de las palabras…(en el puño-palma de la mano, fondo del bolsillo, para protegerlas…)

No está reñido ser próximo con profesional, seriedad con dulzura, cariño con objetividad, distancias con implicación. Mucho se ha debatido sobre la ética, la moralidad, la no maleficencia, la beneficencia, los códigos, la confianza, el respeto…mucho hemos estudiado y nos hemos instruido pero, a la hora de la verdad, aflora nuestra forma de ser…

Y surge una mezcolanza de entrevista clínica en la que el paciente, poco a poco, se va confiando en nuestras manos…(no deja de ser hermoso que alguien nos agradezca haberse depositado en ellas y dejar morir a su ser más querido en ellas, por mucho dolor que sienta…)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Comentarios de la realidad, Me, Otro enfoque de la medicina. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a La llamada

  1. Juana dijo:

    Es que cuando uno está mal, mal de verdad, agradeces que te traten como un ser humano, lo agradeces infinito. No me extraña que te buscase …….

  2. Doc dijo:

    A mí tampoco me extraña Raquel…
    No dudo que tengas enemigos, pero aquí todo el mundo te adora…
    (x algo será…)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s