La llegada

Espero a que se bajen todos y tiemblo al abandonar el vagón vacío…desde la estación se intuye el mar, dormitando una noche de estrellas y luna inflándose de gozo, respiro al salir, como si en esa bocanada pudiera recuperar el hálito de vida. Pero la introspección tropieza con una verdadera horda de maletas y viajeros ansiosos por abrazarse a quienes aguardan al otro lado del andén… 

“Sólo estamos cansados…”-resuena del algún ídolo-poeta conocido. “No te duelas…” Debe ser sólo eso, que estamos cansados…

Arrastro cansancio y desvelos junto con el poco de equipaje, soñando con esos brazos en los que refugiarme en décimas de segundo y la pequeña niña de mis ojos, que crece a pasos agigantados casi sin darnos cuenta…

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