El último descanso

Su llamada lo hizo poco después del cruce de mensajes, con la noticia ya real…”ayer murió…”

Y de nuevo repetí sus versos…”logré balbucear breves palabras… / ¿Quién me dio la noticia?… Un fiel amigo… / Me hacía un gran favor… Le di las gracias”, mientras sacaba bien doblada del bolsillo la nota con lo importante para hacer hoy. Borré su nombre y dejé que el dolor se consumiera en un silencio de palabras…mientras él me decía que “la vida no es la que uno vivió sino la que uno recuerda, y como la recuerda para contarla…así que no te la tomes demasiado en serio, porque nunca saldrás viva de ella…” y yo no hacía caso, caminando por Fuencarral hacia la boca de metro y guardando las lágrimas que escapaban por las mejillas en el dorso de la mano…y los vestidos verdes de verano…los fotogramas congelados…las sandalias…los poemas…y los pacíficos en flor…

Sólo se vive una vez, por eso hay que hacerlo intensamente…aunque no salgamos vivos…

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3 respuestas a El último descanso

  1. Juana dijo:

    Seguro que no salimos vivos, aunque a mi me gusta creer que La Vida sigue, solo que de otra manera.

  2. Mariquilla dijo:

    Preferible intenso ,aunque sea corto……el camino

  3. Pingback: Pecado/confesión « Palabras a medias

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