Marrakech

El silencio sonoro se agotó al claudicar la semana. Sobreviví, aunque hubo horas de flaqueza, otras de fuerza y tesón, debilidad, cansancio, a través del almanaque, de las escaleras de metro, de los km a Buitrago, de guardias, de las Jornadas de residentes, de la reunión de los comités , del proyecto entregado por fin, de instantes fugaces con los amigos…
Atesoré todas las palabras que ahora remuevo con el té suspendido sobre otra ciudad de ensueño…mientras empiezo a volver…

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