Lo que nunca se atrevió a preguntar…

¿…en un arrebato lo hacen?, ¿o sólo en el clima idóneo surgen las incógnitas y las certezas inconclusas?

Antes de que surjan, siempre las respondo, peco de hablar de más que de menos, médicamente hablando, me refiero, por la propia experiencia personal y profesional, que bien conozco lo que se siente desde la otra barrera…En cuanto a explicaciones, desde el nivel más básico hasta el avanzado o la duda si es necesaria, porque si no lo sé, prefiero confesarlo de este modo; mis limitaciones son evidentes y no pretendo violar esos límites ni improvisar, que para eso hay un amplio abanico de otros especialistas que pueden responder al detalle de los puntos específicos de su campo que, obviamente, yo no domino.

Pero los pacientes no se atreven…

Y esta vez, encerrados en el aislado 7, una señora encantadora me pregunta sin tapujos, por la terminología, las consecuencias, forzándome a precisar tiempos incluso…me extiendo únicamente hasta donde debo y le devuelvo la incógnita: “¿por qué no le preguntó a su oncólogo?“, añadiendo la exposición de lo que suele suceder, el bloqueo del directo, que a tiempo real se olvida lo que luego tortura en casa, con un pequeño consejo, en estos casos o en el de cualquier enfermedad, se debe anotar la pregunta cuando surja, para luego poder formularla ante el especialista correcto…

Coquetea divertida, conmigo (o contra mí) y con el sistema, con esa seguridad hiriente del que sabe que no tiene nada que perder:”…porque no tenía cita, y sin cita no me ven.”- me sonríe. “Ya tenía para dentro de tres meses, pero como me van a ingresar, las podré intentar hacer ahora…el no ya lo tengo”-me roba la última frase, que es mi favorita y siempre repito hasta la saciedad.  En esta ocasión añado: “Depende, siempre depende de quien le trate, como en todas partes, como en el banco o en la panadería, habrá quien le atienda mejor y quien sea más serio, pero eso no cambia la actitud terapéutica…” y ella me reta: “…pero ayuda, porque no es lo mismo…

No, no es lo mismo“-corroboro y le doy la razón, dejándole la última palabra y ese sabor de plenitud del que triunfa, en sentido figurado, recordando a mis ídolos, siempre presentes…

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