Altas ¿voluntarias?

Murmuro una de mis máximas favoritas: “la ignorancia es muy atrevida”, mientras me cuentan el caso de un paciente con una FA rápida a más de 160 latidos por minuto, de más de 48 horas de evolución, que se fuga empeñado en irse porque se encuentra bien

La pregunta es si está en posesión de sus facultades mentales para poder firmar un alta voluntaria con ese corazón desbocado, si ante el riesgo que presuponemos de evento cardioembólico no deberíamos decidir por él, si realmente el paciente es libre de elegir cuando está sumido en semejante inconsciencia…y en este debate se consume gran parte del desayuno del saliente de guardia, desencadenando el gran interrogante de ¿cuáles son los límites de la ética, del deber, de los derechos, de…?

¿Existen realmente los límites…o en realidad es una traducción de nuestras propias convicciones, miedos, incertidumbres…?

Y…¿hasta qué punto somos responsables, desde el punto de vista médico, desde el punto de vista ético, desde el punto de vista humano? Nosotros… ¿Y ellos, los pacientes, hasta dónde pueden asumir ese riesgo que desconocen, por más que intentemos explicárselo…? A veces, estamos encerrados en Babel…

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