De repente, un extraño…

…se acerca sobre su pecho y escucha atento, sin pronunciar media palabra, sin pedir permiso, con ese artilugio que distingue a los facultativos enganchado en las orejas, en medio de una maraña de cables y pitidos, de manos que pinchan, que tocan, que buscan…en frente otra camilla encarada, más uniformes: verdes, azules, celestes, amarillos…gritos, órdenes, manos, ojos y frío, frío, frío, frío tiritando sobre esa presión ardiente que consume el pecho…y la misma pregunta que le exaspera: “¿Cómo es el dolor?“, a la que responde aturdido por un dolor de cabeza insoportable, cefalea le llaman, como luego supo,”no es un dolor, es una opresión aquí…“-señala al centro del torso desnudo mientras alguien ironiza sobre lo que acaba de decir y otros guantes azules diestros colocan, de nuevo, esa serie de dispositivos que se traducen en otro electro, que el médico compara con el previo y sin alzar la mirada siquiera le pregunta si se le va hacia alguna parte esa molestia, si tiene palpitaciones, si náuseas, si…

Y antes de poder responderle, raudo ordena, “id poniéndole lo de siempre, soli 50 en 250…“, otro medio giro de testa y le dice a un subordinado próximo -supongo- “llama a cardio y diles que tenemos un dolor torácico típico con alteraciones del ST en cara inferior“, y en ese despliegue de ficción se siente como un invitado al escenario de serie televisiva, donde se rueda en directo y uno se abandona en manos de prepúberes soberbios que bien podrían ser sus hijos pero de los que inescrutablemente depende, en esa indefensión del que ocupa el lugar del paciente y nada puede objetar. Cuando, de súbito un tacto cálido le sorprende cogiendo su mano, estrechándola, y sonriendo un dulce “tranquilo“, mirada penetrante, que poco a poco le explica en un lenguaje comprensible qué sucede…

Por fin un poco de humanidad”– suspira.

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2 respuestas a De repente, un extraño…

  1. Juana dijo:

    Me paso una algo parecido cuando nació mi hija, el anestesista me dijo “tranquila, respira …. ”
    Describes perfectamente lo que se siente:
    “Por fin un poco de humanidad”- suspira.

    Gracias a tí y al anestesista …. que jamás conoceré.

  2. Marcos dijo:

    Muy bonito🙂

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