Últimas guardias

Sumando otro comienzo de semana en el semisótano, lunes, 24 horas de Sala 2A, con las bien conocidas 12 camas y los sillones azules que se tercien, como recursos físicos cuantificables según los cánones vigentes.

Sumando otra despedida, la de mis primeras R pequeñas, la de mi favorita, casi un año después de mi última guardia.

Y elijo los versos de Cernuda, como bien pudiera elegir otros o esgrimirlos propios, sin pronunciarlos:

“Gracias, compañero, gracias

por el ejemplo.

Gracias porque me dices

que el hombre es noble.

Nada importa que tan pocos lo sean;

uno, uno tan sólo basta

como testigo irrefutable

de toda la nobleza humana”

De su “Recuérdalo tú, y recuérdalo a otros“, porque ha sido un placer compartir la residencia contigo, los logros y las desventuras, el día a día, un privilegio, querida Eva, contemplar cómo madurabas profesionalmente, sin duda el mundo es un mejor lugar sabiéndote en él…

¡Suerte en lo que aguarda!

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