Disculpas

Aún con el aturdimiento de una guardia intensa, después del pase y, sin haber podido siquiera despertar al café de primera hora de la mañana, la secretaria del servicio me aborda con una carta urgente:

La nota apenas ocupa una tarjeta, cuarto de folio, escrita a tinta negra, letra clara:

Dijo una vez un sabio:

“El hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras”. Nunca esto fue tan verdad para mí como en el día de ayer. Ojalá se pudiera a veces dar marcha atrás en el tiempo, como ello no es posible, yo quisiera dar contigo recogida de todas las palabras que te dije, sé que entendiste mi fallo y lo injusta que fui contigo. Lo siento muchísimo…

Perdón. Un abrazo (…)

En Madrid, a 1 de Julio de 2010

Y recuerdo la conversación de anoche, después de haber repetido la información en la primera visita de las once de la mañana y en la segunda de las ocho de la tarde, explicando detalladamente los porqués, las limitaciones del servicio de urgencias, los criterios o no del ingreso, la pertinencia del mismo, la oposición a trasladar al paciente a otro hospital…y un largo etcétera que ocupó más de quince minutos en cada uno de los pases, y que desembocaron en un nuevo encuentro rozando el umbral de la medianoche…donde la exigencia se multiplicó de forma exponencial, donde la falta de información o el exceso generó una confrontación indeseable, donde tuve que volver a oír la frase “si fuese su madre no la trataría así“, en esa absurda manía de los familiares de apelar a los sentimientos y atacar al prójimo cuando consideran un proceder impropio…volví a recordar cómo respondí, entrando al trapo, que no hubiera debido “no, si fuese mi madre, tiene usted razón, no la trataría así, la enviaría a casa para estudio ambulante a través de consultas externas, tal y como estaba haciendo correctamente su médico de cabecera…pero no estamos hablando de mi familia y le rogaría que no lo volviese a hacer, porque desconoce las enfermedades que puede haber en ella, estamos hablando de su madre….” y cuán me recriminé haber contestado, haber apelado, una vez más, porque la desazón llega a ser tal, que uno se cuestiona su forma de hacer y trabajar, su predicar en el desierto, cuando con menos palabras y más tecnicismos, se generan menos confrontaciones…

Mentalmente hice cálculos en voz alta, porque las cifras son las únicas que son tenidas en cuenta: si con cada familiar empleo 15 minutos, en un pase de visita donde tengo que informar a las familias o allegados de 27 pacientes, he de emplear más de seis horas en la visita…inviable. Además de no ser rentable, que es lo que impera, eficiencia y eficacia, ambas de la mano. Pero esta es la ley de la oferta y la demanda, quizás la accesibilidad genera exigencias, quizás la sociedad del bienestar que nos acoge potencia egoísmos, quizás lo que deberíamos hacer sería pedirles a los jugadores de fútbol del mundial que publicitaran la educación como primera premisa y el buen uso de los recursos sanitarios, seguro que a ellos les hacen más caso…

Guardo cuidadosamente la nota en el bolsillo del pijama, murmurando para mí, un “yo también lo siento“, impronunciable, porque anoche perdí un poco de fe, rocé el límite de la paciencia y dudé de hacer las cosas como siempre creí que debían hacerse, de hacerlas a mi manera…

Equivocarse es humano, rectificar es de sabios y perdonar es divino, no sé si lo dijo Pope, o es un dicho popular, lo cierto es que no acostumbramos a disculparnos, y ese acto nos honra…

Esta entrada fue publicada en Guardias, Otro enfoque de la medicina, Reflexiones y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s