En la bitácora de a bordo

En horizontal, a ras con la mirada, un desierto de arenas, con los despojos últimos de la batalla – marejada, a la siniestra, y un mar en calma transparente a la diestra, con línea azul oscura casi negra en lontananza, ocultándose el dios sol en otro perfil de horizonte ajeno, que ahora nos cobija, contemplando introspección y reflexión en voz alta, controversias a un tiempo, de las almas gemelas…

Precipitada incursión, que no huida, ni hégira, ni escapada…siempre con la suma de los elementos, aunque no lo pretenda: aire, fuego, agua y tierra, y la mejor compañía, que no oprime, ni exige, sólo potencia y comparte ; para volver a reconocer los puntos cardinales tatuados en la bitácora del alma y respirar bien profundo, hasta que el pensamiento quede en blanco…

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