Ideas para contrarrestar el amargamiento…

Como amargarle la vida a su médico de cabecera y cómo no dejar que nos amarguen…

Además de verlo y leerlo en MEDFAM, lo he recibido a través de múltiples reenvíos y enlazado a varios blogs dignos de…
Pues no seamos menos, pero en clave inversa, démosles a nuestro compañeros armas para contrarrestar el amargo desencuentro del día a día… 

En el siguiente texto describo, paso a paso, la mejor manera de amargarle el día a su médico y/o pediatra de cabecera. Fácil y cómodo. Y algunas claves para superar las situaciones sin mucho esfuerzo, igual de fácil y de cómodo, pero obviamente, mucho más productivo, porque conseguirá sentirse usted mejor persona y mejor profesional, porque se pondrá en el lugar de sus pacientes…EMPATÍA…

1. Cuando llegue a la consulta abra la puerta, sin llamar, y pregunte si está apuntado en la lista. Respire usted hondo, querido compañero, cuente hasta diez si es necesario o hasta donde necesite y con educación y cortesía responda e indique las mínimas normas de urbanidad para la próxima vez, porque ¡qué lástima!, no sólo la educación, sino que los valores escasean en tiempos de crisis y la gente ya no sabe ni comportarse…

2. En caso de que el médico tenga la suerte de tener la lista a mano y la paciencia de buscarlo, pregunte por qué aún no le han llamado, aunque llegue con media hora de adelanto. No se deje llevar por la tentación, responda que se le llamará cuando le toque sin perder la calma, previa empatización instantánea, con la bordería no se llega a ninguna parte, sólo a la desazón propia. No se deje abrumar por lo que no merece la pena…

3. Si lo que encuentra es una mujer, pregunte dónde está el médico. Posiblemente haya que entender que la población comienza a aceptar el cambio de género y la predominancia femenina, pero aún hay quien prefiere un doctor y contra gustos, ya cantaban hace años que no hay nada escrito…así que ganemos tiempo y presentémonos, antes de dejar arder la sangre en la hoguera de las desigualdades no fundadas…

4. También puede decirle a la mujer que si es ahí donde dan las citas. La ignorancia es muy atrevida…¡ni caso!

5. Cada vez que la puerta se abra para que un paciente entre o salga, asome la cabeza con cara de “¿aún no me toca?” Lo han hecho, lo hacen y lo harán, por siempre jamás, elevado al infinito…porque la curiosidad del ser humano es innata, porque a cada cual le importa sí mismo y ya estás, el que realmente está grave, aguantará para no molestar…asimile los gestos, registre e interprete el lenguaje corporal, para luego traducirlo con cada paciente…la comunicación es un verdadero arte…”he visto que estaba inquieto, tiene prisa…”

6. En la sala de espera critique a la seguridad social y a los médicos en voz alta y clara para que se le oiga desde dentro. ¡Ay! Llegó el momento de la critica, pardiez, que es gratis, que desahoga y hermana a los pacientes e impacientes a las puertas de nuestras consultas…y si nosotros mismos criticamos a nuestros compañeros sin pudor ni piedad, ¿nos sorprende la actitud de los pacientes? Aquí solicito un minuto de reflexión interna y me remito al punto anterior, porque es uno de los deportes nacionales, la crítica pronta, fácil y mordaz, “porque es gratis” y proporciona alivio instantáneo…pero remordimiento posterior…

7. Es un puntazo decir que el sueldo de todos los que estamos allí los paga usted directamente. Sobre todo no mencione que el médico paga también impuestos y a la seguridad social. Otra máxima que se repite…y se repetirá por siempre jamás, a menos que cambiemos de país, porque hay verdades que simplemente se codifican en otro lenguaje incomprensible…no pretenda que lo entiendan, no pretenda que dejen de repetirlo incansablemente, emplee sus energías en que eso, sencillamente, no le afecte, usted tiene otras cosas más importantes en qué pensar…

8. Es también muy efectivo decir que el médico anterior, ya jubilado, era mucho mejor que el actual. Y, además, le hacía todas las recetas que quería. Todo tiempo pasado fue mejor…no luche contra eso, enséñeles al nuevo médico, su nueva forma de trabajar, sus nuevos principios…hasta que le acepten y al siguiente le repitan exactamente lo mismo…

9. Si va a la consulta del pediatra, lleve a la abuela del niño. Si su intención no es amargarle, sino que directamente le odia, lleve a las dos abuelas. Y cuando sea padre, madre o abuela, entenderá que quiere ir al pediatra y preguntarle las mil cosas que se le pasan por la cabeza (eso dicen, que mi experiencia es nula), pero la angustia por una parte y el amor propio por la otra, hacen la combinación perfecta), así que o es miedo o es orgullo de niño, ambos lícitos y frecuentes, alabémosles el gusto de preocuparse por los suyos, porque es lógico, es humano, es animal…

10. Cuando entre en la consulta y le pregunten qué le pasa, diga eso de…. no sé, usted es el médico ¿no?. Pobre aquel que no sepa expresarse, vivirá en las tinieblas de la comunicación; afortunado aquel que sea capaz de desentrañar sus bufidos, haciendo de lazarillos, guía protector, habrá salido victorioso de la difícil encrucijada relación-médico-paciente, ganando su confianza de por vida. Reto frente a provocación.

11. Nunca vaya directo al grano: empiece desde que notó un primer síntoma, quince años antes, aunque no tenga nada que ver con su enfermedad actual. Enseñémosles a hablar nuestro lenguaje, igualmente guiémosles en la entrevista clínica, desentrañemos la trama y hagamos de la madeja desenlace con esa destreza que nos caracteriza, porque nosotros estamos escasos de tiempo y ellos de atención, demandas distintas = distinta necesidad. El juego está en nuestras manos…¡movamos pieza!

12. Si le preguntan si toma medicación, diga que unas pastillitas blancas, redondas. La culpa es de quien inventa esos nombres complejos, incomprensibles…la culpa es de quien fabrica semejantes pastillas, todas similares, en formas, tamaños, colores, sabor…además, hay palabras y frases hipofónicas, como el ¿es alérgico a algo? Al que todos responden el tratamiento que están tomando…

13. Deje encima de la mesa un fajo tremendo de folios con lo que haya encontrado en Internet sobre sus síntomas. Es el resultado de la sociedad que vivimos, otra habilidad más que debemos desarrollar, saltear obstáculos, manejar toda esa información porque de hecho, es lo que reclaman al dejar todos esos folios sobre la mesa: AYUDA.

14. Cuando vaya a revisión, diga que el tratamiento no le ha hecho absolutamente nada, aunque se le hayan ido la fiebre, la tos, la halitosis, y haya encontrado novia. Todo depende de las expectativas del paciente…tradúzcale esa nada en aspectos tangibles, terminará dándole la razón en menos de medio segundo…

15. El fonen del pediatra, no está ahí para auscultar, sino para que el niño le arranque las orejas, con el consiguiente regocijo. Suyo, y de las dos abuelas. Ante la provocación, múltiples respuestas…seguro que más de un adulto se ha sentido tentado de tirar del fonendo del médico y no lo ha hecho…pidámosles a los niños que jueguen, que reaccionen ante los estímulos, que hagan lo que deben hacer: ser niños.

16. Cuando su hijo desconecte el cable del ordenador, remárquele al pediatra lo avispado que está para su edad. Y recapacitará el compañero, reflexionando sobre la sociedad que tenemos, fruto del bienestar, y el poco sentido del vértigo, de la gravedad…especificaría sin duda qué puede pasar…no hay que vivir asustados, sino conscientes…

17. Insista en que el niño no come, aunque rebose por los dos lados de la camilla y lleve en el carro cuatro paquetes de gusanitos. Pregúntele en qué se basa, posiblemente ese progenitor no le vea de comer, y estará en lo cierto…la percepción está sujeta a múltiples factores…

18. Su madre y su suegra saben más que el pediatra. Y al niño siempre le hacen falta vitaminas. Cualquiera saber más que un médico, desde luego, sobre todo, los vecinos y / o el farmacéutico (sin ofender), asumámoslo y aceptemos que frente a un mismo problema de salud, habrá múltiples opciones, aunque nos digan que sí, posiblemente al salir de la consulta, más de la mitad de nuestros pacientes hacen lo que les da la gana…¿deberíamos estudiarlo en profundidad? El grado de cumplimentación / confianza…

19. Cuando vea que el médico está a punto de despedirle, diga las palabritas mágicas: y de paso, ya que estoy aquí…Gran parte de los “yaques” son tremendamente significativos, no menospreciemos lo que se pronuncia de camino, en el me-estoy-yendo o de-camino-que-salgo, porque posiblemente escondan información privilegiada.

20. Cuando el médico le paute un tratamiento, pregunte : ¿y esto no será malo? Mejor es preguntar y enterarse de todo por uno mismo…el miedo es libre, mucho mejor expresarlo en voz alta y compartirlo… 

21. Ponga siempre mala cara cuando le receten un genérico. Todo el mundo sabe que son peores que los de marca. Pues explíquele, querido compañero, un día de estos, la diferencia entre ambos…quizás lo entienda, quizás lo agradezca, quizás la próxima vez, incluso él mismo lo demande…

22. Si le pautan el medicamento de marca, más caro, ponga también mala cara. Claro, como el que paga es el contribuyente. El caso es estar a disgusto, porque necesitamos a algo o a alguien contra el que dirigir la furia, ya sea el jefe, el político de turno, el médico, el del autobús…el que sea…

– No conteste directamente a ninguna de las preguntas que le haga el médico, no colabore en la exploración, e incluso exagere los síntomas y mienta, para demostrarle lo preocupado que está por tu salud. Cada uno es heredero de sí mismo, que decía Rabelais, lástima de aquel que exagera para llamar la atención porque de otra forma no le hacen caso, ya que no existen medicinas que curen esa soledad de espíritu…(por ahora)

– Pídale al médico la receta de Augmentine que le ha prescrito el veterinario a su perro. Ya se sabe, por pedir, que no quede. Pero ante el vicio de pedir, está la virtud de no dar…sabio refranero…

– Cuando salga de la consulta, tras haber ocupado el tiempo de ocho personas, y del café del médico, y llevando en la mano trece hojas de remisión al especialista, diga en voz muy alta: “Nada, lo de siempre, se pasan la pelota de unos a otros”. Entonces, respire, resople, ensaye la mejor de sus sonrisas y ármese de paciencia, que mañana seguro que se acuerda de abrocharse hasta arriba el traje de neopreno que ha de ponerse antes de ir a trabajar…

Que tengáis un buen día, un buen comienzo de semana y grandes hordas de paciencia y alegría.
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3 respuestas a Ideas para contrarrestar el amargamiento…

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  2. mariquilla dijo:

    Muy bueno Raquel: El médico debe ser : Paciente, Asertivo ,poco reactivo, y…..

  3. Dr. Ávila de Tomás dijo:

    Me ha encantado….como siempre!!!. Besos

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