Evaluación

La evaluación continuada de una rotación consta, según el ANEXO I, de dos apartados:

A) Conocimientos y habilidades: Nivel de conocimientos teóricos adquiridos, nivel de habilidades adquiridas, habilidad en el enfoque diagnóstico, capacidad para tomar decisiones y utilización racional de recursos.

B) Actitudes: Motivación, dedicación, iniciativa, puntualidad / asistencia, nivel de responsabilidad, relaciones paciente / familia, relaciones equipo de trabajo.

70% A + 30% B hacen la resultante de una calificación global que, lamentablemente, en algunas rotaciones, eran sistemáticas generalizadas de 3 para todos los residentes (teniendo en cuenta que el baremo oscila entre el 0 y el 3).

Mi tutor solía decir que el 3 era la excelencia y que ni siquiera él podía adjudicársela, por tanto, podría aspirar a, pero nunca conseguirla. Ahora, que me ubico en semejante posición, intento contribuir a una adaptación de sistemas de calificación que aunque puedan ser más objetivos, no son infalibles…y en la medida de lo posible, intentamos hacer un seguimiento, a través de las guardias, de la rotación por el servicio, de las trayectorias; que no considero intrusismo, sino aportación, porque no deja de ser otra perspectiva, otra aportación, otro ángulo de enfoque del mismo sujeto…pero distinto, sin embargo…porque la responsabilidad en la labor asistencial durante una jornada de guardia es completamente diferente, afrontar la soledad de la consulta, de los conocimientos, de las dudas…¿hasta qué punto podemos puntuar esa impresión? Porque no deja de ser algo subjetivo…

Y de esa percepción, saltamos a la objetividad de la evaluación formal, reglada, que ha fomentado tanto el debate; y que tantas consecuencias trae…

Puertas afuera, pasillo entre salas de obervación, el enésimo residente se acerca y comenta su dolor con la evaluación, con las cinco letras, dolor en la decepción de no haber sido valorado, crítica constructiva en la sinceridad, frustración, desánimos…condicionamos…y no somos conscientes de cómo condicionamos con nuestra rectitud y nuestra intención, porque también nosotros deberíamos ser juzgados…y así el círculo se completaría, el famoso feed-back, pero con todas las letras, por favor, a ver si por fin maduramos…

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