Paulino

No creo en las despedidas. A no ser que, como decía R.Bach, sean “una preparación para el reencuentro“, en ese maravilloso libro Ilusiones, que todo el mundo debería leer.

La Sociedad Científica no admite adioses ni hasta luegos, es como la ley de conservación de la materia de Lavoisier, nos vamos transformado…nueve años no son nada, cierto Paulino, lo importante es la esencia, lo que das, lo que permanece, lo que perdemos, lo que se invierte, lo que se deposita…”que cada cual valore“, como bien dices…

Compartí cuatro de esos nueve años, tres en la Junta, ¡cómo se nos escapa el tiempo!, y atesoro grandes recuerdos, sinsabores, celebraciones, siempre apresurada hasta alcanzar Fuencarral 18aplaudiendo cada paso, dejando o sin dejar constancia, participando activamente o desde el segundo plano favorito, y aún conservo los recortes, algunos, fotos seleccionadas para el álbum de los recuerdos, y sobre todo, la gratitud; por cuanto me has enseñado…gracias Paulino.

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